Carnaval de Barranquilla , Colombia

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Las fiestas de carnaval, de origen europeo, fueron introducidas a América por los españoles y portugueses. Las de Barranquilla tienen antecedentes próximos en la celebración que se efectuaba en Cartagena de Indias, en época de la Colonia, como fiesta de esclavos; por esas fechas aparecían por las calles los negros con instrumentos típicos y atuendos especiales, danzando y cantando.
La tradicional novena de La Candelaria, en Cartagena de Indias, sirvió de marco a suntuosos bailes que en el Siglo XVIII concedían un día de fiesta a los negros bozales traídos de África. Esas fiestas constituyen fuente de las principales danzas del CARNAVAL DE BARRANQUILLA.
En la segunda mitad del Siglo XIX, Barranquilla aumentó todos los sectores de su economía y explotó las condiciones geográficas que la empezaban a situar como ciudad principal en la región Caribe. “La ventaja de estar en la desembocadura de la principal arteria fluvial de Colombia, el río Magdalena, la posibilita para ser un puerto fluvial y marítimo, y su situación en la zona norte de Colombia y en el área circuncaribe, permite el desplazamiento económico de Cartagena, Mompox, Santa Marta y El Banco, siendo muchos de sus moradores los que se vienen a participar de la prosperidad barranquillera”, explica Roberto Castillejo en su obra Carnaval en el Norte de Colombia.
Históricamente no se tienen datos precisos acerca de la fecha inicial del primer Carnaval celebrado en Barranquilla; su tradición es tan remota como los primeros asentamientos humanos en la costa norte de Colombia.
LA INFLUENCIA DE LOS INDÍGENAS EN EL CARNAVAL DE BARRANQUILLA
En el carnaval de Barranquilla La melodía de la flauta confirma la presencia indígena. Existe suficiente consenso sobre el carácter mágico-religioso que revestía a los instrumentos musicales nativos. Cada uno trataba de imitar el sonido natural de los animales elevados al rango de deidad. Tanto el croar de la rana como el rugir del jaguar eran trasplantados al orificio de los aerófonos que respondían al soplido del intérprete. Con el nominativo común de fotuto, la trompeta aborigen prolífera en multitud de formas y materiales. Unas veces pequeña, otras veces enorme, el cuerpo de los fotutos podía ser un simple caracol marino, un cuerno de venado, un trozo de calabaza, o también un más elaborado instrumento de arcilla o de metal. De cualquier manera, su grito agudo era de mucha utilidad para llamar a distancia y hacer oír los recados importantes de la tribu.
También en la coreografía es fácilmente apreciable el sincretismo de las tres etnias: los movimientos suaves de la mujer son atribuido a la ascendencia indígena; las contorsiones, los gestos y el cortejo del varón corresponden al elemento africano; y el baile en parejas y la utilización del sombrero es propio del ancestro español. Los populares “bailes con sombrero” difundidos por toda América, parecen hundir sus raíces en la gallarda que vino de Europa a invadir los salones aristocráticos del nuevo reino. A esa estirpe pertenecen el “baile del sombrerito” en Argentina; la cumbia de Colombia; el jarabe tapatío en México y la “montonera” en Perú. Además, el baile en cuanto a la fila rememora los regocijos indígenas, pero en cuanto a la ronda se refiere a los jolgorios negros ejecutados en derredor de una fogata junto a la cual estaban los músicos.
Gente preparándose para el carnaval.
Gente preparándose para el carnaval.

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Buen viaje !!

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